CAMPOS DE COLZA

Hace unos días , en compañía de mi amigo Pedro gran aficionado a la fotografía, fuimos a sacar fotos de los campos de colza que hay en Navarra. Salimos en Irun con el día nublado, y a medida que avanzamos la cosa se iba poniendo más fea, incluso hubo un momento con niebla que nos hizo temer que en el viaje   no íbamos a conseguir nada interesante. Ya que estábamos en camino decidimos seguir adelante; una vez pasado el desfiladero de las Dos Hermanas, el tiempo comenzó a mejorar, y cuando llegamos a Irurzun cuyas cercanías era nuestra meta, disfrutamos de un tiempo espléndido con cielos despejado, de vez en cuando surcados por pequeñas nubes, que resultaban un plus añadido para las fotos.

No voy a hablar de las fotos; cuelgo algunas para que juzguéis. Pero si que puedo deciros que fueron unos momentos mágicos. Rodeados de naturaleza por todas partes. Disfrutando de los amarillos de las colza en contraste con los verdes del trigo y de la cebada y al fondo, en la lejanía, el gris azulado de las montañas recortándose en contraste con los cielos.  El color no sólo se veía, se sentía y el olor de la vegetación lo impregnaba todo. Lo que podríamos llamar el ruido del silencio,  producido por el trigo al ondular suavemente mecido por el viento o el lejano canto de un pájaro, era un complemento más. Dos horas sin ver a personas ni coches… Una sensación de plenitud, tranquilidad y sosiego, que yo al menos, hacía tiempo que no sentía.

Finalmente, coincidimos con un pastor que se empeñó en preguntar , si yo era un padre capuchino. Menos mal que no insistió en que le oyese en confesión.